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¿Y si hacemos de todo el año un 8M?

¿Y si hacemos de todo el año un 8M?

Hay que actuar como si fuera posible transformar radicalmente el mundo. Y hay que hacerlo todo el tiempo.

Angela Davis

Hace un año salimos a marchar en lo que fue la mayor concentración feminista del país en muchos años. Una marcha en la que participaron feministas y mujeres que no se denominan como tal; grupos de mujeres representando organizaciones, o bien, grupos de amigas, familias, colectivas, de todo. Ahí estuvimos… entre pañuelos verdes y morados haciendo historia. 


Un día después, el 9M, hubo un paro nacional, las mujeres paramos. No trabajamos (por lo menos en los espacios públicos y aquellas que pudieron hacerlo sin represalias) con el objetivo de visibilizar nuestra aportación al trabajo remunerado y no remunerado del país. La mayoría de las empresas -sí, aquellas que no cuentan con protocolos para atender violencia sexual, ni mujeres en posiciones directivas- dieron el día y se volcaron con promocionales morados. Gobiernos y funcionarixs públicos -que cuando tuvieron oportunidad de aprobar iniciativas a favor de los derechos de las mujeres no lo hicieron- difundieron sus eventos respectivos y manifestaron su apoyo y rechazo total a la violencia de género. A modo de recordatorio, algunas de esas iniciativas que no se lograron fueron, la interrupción de embarazo en algunos estados; la eliminación de impuestos a los productos menstruales; licencias de paternidad más amplias; permanencia del programa de estancias infantiles, y, presupuestos para programas contra la violencia de género (por mencionar algunos).

Este 8M 2021 no será distinto en cuanto al bombardeo de eventos, pero sí, en que las más de 30,000 mujeres del año pasado no podremos salir a marchar. Sin embargo, las exigencias del movimiento feminista están más presentes que nunca. Es cierto, no nos salvaremos de los carteles, eventos y paneles con flores y felicitaciones, pero tampoco dejaremos pasar la oportunidad de señalar por qué no solo en el 8M debemos exigir: 

Porque en México:  

Mueren más de 10 mujeres cada día; 88.3% de los delitos de violencia de género quedan impunes; porque un hombre acusado de violación puede ser candidato a gobernador con protección del Estado; porque se eliminan presupuestos para atender la violencia de género; porque se cuestiona la existencia de la paridad y se sigue argumentando que no existen mujeres preparadas para asumir algún cargo o hablar de un tema; se plantea someter derechos de las mujeres a consulta (la interrupción del embarazo); se reprimen a mujeres en marchas feministas; se trasladó el cuidado y la educación a las familias asumiéndolo mayoritariamente las mujeres; etc.,etc.,etc.

La lista podría seguir y seguir. No basta con el 8M.

Por eso, ¿Y si hacemos todo el año un 8M? ¿y si todas esas organizaciones, políticxs, gobernantes, partidos, marcas, empresas, universidades, y, todas las personas que el 8M traen bien puesta la playera feminista lo hacen todo el año? ¿y si trabajan cada día en encontrar soluciones para mejorar las condiciones laborales, sociales, políticas y familiares de las mujeres? 

El feminismo en México no sólo está presente el 8M, está todos los meses, todos los días que hayan sido y sean necesarios. En un escenario como el actual, que tal parece tenemos al Estado en contra, tendremos que persistir y encontrar las formas en que nos escuchen, y eso, no solo será el 8M. ¡Qué no les quede duda!

Gracias a quienes trabajan diario en deconstruir y cuestionar los roles de género; a las mujeres que pintan monumentos para exigir justicia cuando matan o desaparecen a alguna; a quienes no se callan; quienes marchan y/o hacen activismo digital; quienes investigan, enseñan y educan desde narrativas de la igualdad; quienes proponen, escuchan y abren caminos; quienes son aliadxs feministas, reconocen sus privilegios y rompen el pacto; quienes están transformando espacios y hacen de todo el año, un 8M. 

¡Gracias siempre!