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La cultura mexicana no está a la venta

La cultura mexicana no está a la venta

Hace unos meses Kendall Jenner, (si, otra vez vamos a hablar de las Kardashian) dio la noticia de que lanzaría una marca de tequila nombrado “818”, si bien sus amigos famosos cercanos a su círculo no paraban de felicitarla también para muchas personas no fue del todo agradable el anuncio, semanas después la cereza del pastel se encontró en el comercial que la modelo utilizó como parte de la campaña de lanzamiento de su tequila. El video empieza con Kendall Jenner arriba de un caballo, vistiendo botas, sombrero y trenzas montando por cultivos de agave para después detenerse y cerrar brindando con los campesinos. Inmediatamente la polémica y las críticas no se hicieron esperar…y es que era de esperarse ¿o no? Nadie le avisó a Kendall Jenner lo mal que estaba replicar el estereotipo “mexicano” con trenzas y sombrero.

En los últimos años se ha utilizado con constancia el concepto de “apropiación cultural”, si bien nos ha ayudado a identificar cuando alguien usa de forma indebida las expresiones de una cultura de origen, sin embargo hoy quiero platicarte de otro concepto que es igual de dañino que la apropiación, el extractivismo cultural. Y aunque a grandes rasgos pareciera ser lo mismo, existen diferencias importantes que la cultura ha experimentado.


El extractivismo cultural es la sustracción (robo) de un saber, conocimiento o arte de un pueblo oprimido para “moldearlo” (o sea básicamente destruirlo) a conveniencia. Citando a la cuenta de instagram de @soyciguapa, el extractivismo cultural es dañino porque es una extensión de siglos de racismos, genocidio y opresión. Trata todos los aspectos de las culturas marginalizadas como objetos que son libres de tomar o robar para su explotación como producto para generar capital.

El problema con “negocios” y campañas como la de Kendall Jenner es que ni siquiera existe un interés por conocer la complejidad cultural del país o región o los conflictos que para esta misma implica generar el producto, y más bien solo se extrae los recursos o estereotipos que parecen más funcionales para caricaturizar la cultura entera de un país, lo cual no solo causa un daño dentro de las expresiones culturales tradicionales, sino también al ser reutilizadas al servicio de cualquier industria (llámese moda, belleza, gastronomía, música cine o televisión)  fuera de contexto sin tener en cuenta su significado cultural o siendo malinterpretando, lo cual causa un gran daño a los poseedores de esas expresiones o incluso haciéndonos creer que nuestras tradiciones están al servicio de alguien más. 

Algunos otros ejemplos del extractivismo cultural en México los podemos ver ejemplificados en la forma en la que las casas de moda europeas como Dior, Carolina Herrera, Isabel Marant, y un sin fin de nombres más hacen colecciones “inspiradas en México” y sin consultar a las comunidades indígenas y sin respeto a su cultura, terminan robando y produciendo sus bordados y textiles para tomar ventaja y generar ventas. O incluso peor aún cuando toman una manifestación cultural y la regresan de vuelta después de ser procesada por una visión eurocentrista, como es el caso del famoso festival anual de día de muertos, el cual fue básicamente fundado por James Bond y lamentablemente replicado para consumo extranjero. Y es que ¿te has puesto a pensar qué explicación le darías a tus hijxs, sobrinxs, primxs cuándo pregunten el origen de ese desfile anual? “Pues mira, un día vinieron a grabar una película sobre un agente britanico, y en la película crearon un festival de día de muertos, desde ahí muchos extranjeros quisieron venir a ver esa celebración creada por otros para la película y no nos quedó de otra más que darles gusto”…Entonces, solo nos queda decir ¿“gracias James Bond por el festival de día de muertos”?

Lamentablemente en los estudios más básicos de la historia nos enseñas una sola narrativa, la de los ganadores (en este caso los colonizadores) y los perdedores (los colonizados). Nos enseñaron que debíamos agradecer a la cultura occidental por quitarnos nuestro “salvajismo” y volvernos más civilizados con su vestimenta, comida, religión, prácticas, etc. Y haber, tampoco estoy diciendo que no haya habido ganancias de la existencia de un intercambio cultural, sin embargo se nos inculcó rechazar cualquier expresión que no tuviera rasgos occidentales porque sería voltear a un pasado no digno del futuro, no digno de la sofisticación, no digno de lo que está a la moda, ¡pero eso sí! Cuando a Kendall Jenner se le ocurre sacar una marca de tequila pues ahora sí ¡celebremos la diversidad con trenzas y sombrero! Esos elementos que una vez fueron utilizados en nuestra contra y marginalización inmediatamente se vuelven cool porque lo porta una americana, blanca y millonaria. 

No existe una sola forma de leer la historia, no solo está la narrativa de los ganadores, al otro lado también están las narrativas de un sector de la población (no solo el mexicano sino la cultura latinoamericana, negra y LGBTIQ+) que ha sido oprimida, pero explotado a conveniencia de las elites dominantes. Y a pesar de lo que nos han hecho creer, ¡no somos minoría!, nuestra cultura ha moldeado e inspirado a millones de personas y no debemos agradecerle a nadie el que se fijen en nosotros, más bien debería ser todo lo contrario. No necesitamos que alguien más venga del extranjero a decirnos cómo se debe ser mexicano, cómo manifestar nuestras festividades, como debería de verse nuestro país hacia los demás, cómo usar nuestros textiles o bordados, o incluso hacer uso del extractivismo cultural y que sean destruidas nuestras expresiones para que sea del gusto de otro.  Nosotros valemos por nuestra propia cultura y no estamos al servicio o moda de los demás.