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F de Femenino, F de Fuerza: una charla con Comando Colibrí

F de Femenino, F de Fuerza: una charla con Comando Colibrí

Conocí a Comando Colibrí durante un evento que realizaron de manera gratuita en el Centro de Cultura Digital, y fue cuando me di cuenta que, más allá de un taller de defensa personal, era una filosofía de vida. Y es que toda la vida nos han dicho que somos débiles, que necesitamos a “alguien que nos proteja”. 

Así que vi a estas mujeres, de distintos tamaños y complexiones, gritando con su cuerpo que el espacio les pertenecía, que no necesitaban a nadie que las defendiera y que, en todo caso, tenían a sus amigas y sentí alivio. Alivio de que exista un grupo de mujeres dedicado a enseñarnos no sólo a defendernos, sino a escucharnos, a cuidarnos y a no pedir perdón por ocupar nuestro espacio en el mundo. 

En el marco del 8M y el evento “Voz Hermana” (del que ya les platicaremos más para que estén al pendiente) decidí retomar la conversación con esta iniciativa autogestiva de mujeres y platicar con Luz Contreras, una de las partes clave de Comando Colibrí. A continuación, lo que charlamos.

Platícanos un poco de Comando Colibrí. ¿De donde nace la idea? ¿Cuál es su filosofía?
Comando Colibrí nace la necesidad de aprender a defendernos ante el constante aumento de la violencia contra nosotras. Desde la violencia más inmediata que suele venir de personas  -específicamente de hombres cercanos- hasta la violencia estructural, la del patriarcado, del racismo, del colonialismo. Para sobrevivir y luchar por nuestras vidas en un lugar como México en el que asesinan a 10 mujeres cada día, al menos según cifras oficiales porque podrían ser más y quizá no lo sabemos, en un país en el que también nos desaparecen, abusan, violan, acosan. Digo “NOS” porque también tenemos claro que cuando se lo hacen a una, nos lo hacen a todas.

En nuestras escuelas de defensa personal para mujeres cisgénero y trans hablamos siempre de defensa, nunca de ataque. Todo lo que aprendemos será usado contra otra persona sólo en situaciones que lo ameriten, es un compromiso ético con y entre nosotras.  Además, también creemos que la mejor pelea es la que no se da, por eso llamamos a siempre escuchar nuestra intuición, estar alertas, cuidar de nosotras y de la otra, vivir alertas para poder percibir alguna situación de riesgo y evitarla. 

Y si nos vemos orilladas a combatir cuerpo a cuerpo, debemos prepararnos para ello, prepararnos para ganar, sacar los picos y las garras para que sea así porque en este contexto de violencia en contra de nosotras, perder una batalla implica perder la vida.

El saber que puedes defenderte tu misma ayuda mucho a tu autoestima. ¿Trabajan ese tema con quienes toman el curso?
Sí, la primera técnica de la defensa personal es el cuidado propio. En Comando Colibrí consideramos que la autoestima y el amor propio parten de algo tan fundamental como el cuidado y la defensa de nuestras vidas, de nuestros cuerpos frente a la violencia que hay hacia nosotras desde distintos frentes y de diferentes formas. Desde pequeñas nos enseñan a rechazar algo de nosotras y a querer a otras personas antes que nosotras mismas, así que sabemos que el camino a amarnos es un camino de aprendizajes también, uno que aprendemos a caminar juntas aunque cada una vaya a su ritmo, pero es algo fundamental porque conforme lo vamos haciendo, identificamos los distintos tipos de violencia, ponemos límites, usamos nuestra voz y peleamos por nosotras. 

Reconocer tu fuerza te da poder, independencia, esa sensación de que puedes hacerte cargo de tí misma.  ¿Cómo trabajan esos temas?
Es algo que vamos trabajando clase tras clase a través de la enseñanza de determinadas técnicas de artes marciales, como Muay Thai, Kenpo Americano y Jiu Jitsu brasileño, así como de otros sistemas de defensa personal, con dinámicas grupales en las que aprendemos a trabajar en equipo y a confiar en nosotras mismas, en nuestra capacidad, potencia y fuerza, no sólo física sino también mental.

Crecimos pensando que la fuerza no era algo que formara parte de ser mujer. ¿Cómo transformar esa creencia?
Seguramente hay varias vías para reconocer nuestra fuerza, en el caso de la defensa personal es algo que se va logrando con la práctica. En nuestras clases es algo de lo que todas nos vamos dando cuenta entrenamiento tras entrenamiento, cada quien a su propio paso aunque nos acompañemos, y rompemos con esos límites, sean físicos, mentales o emocionales que fuimos creyéndonos porque nos decían o creíamos que no podíamos.

Si esta pregunta nos la hiciéramos entre todas las alumnas e instructoras, como acostumbrábamos conversar al finalizar un entrenamiento hasta antes de la pandemia, habría diversas respuestas. Una de éstas también podría ser sobre salir a la calle para hacerla nuestra, con nuestros pasos y miradas firmes en el mundo, junto a nuestras amigas, haciendo del espacio público algo también nuestro. 

Algo que -asumo- también se debe de gestar en los talleres de Comando Colibrí es la sororidad y ese sentido de pertenencia. ¿Cómo se dan esos lazos de apoyo entre las estudiantas?
Creo que la sororidad y el sentido de pertenencia es algo que vamos construyendo también en los entrenamientos. Mientras vamos conociendo a las otras entre abdominales, técnicas de golpes, patadas, risas y bailes, se van volviendo nuestras compañeras porque también vamos aprendiendo a confiar en ellas, a escucharlas, a reconocernos también en ellas y ellas en nosotras. Nuestras escuelas son gestionadas por mujeres con una perspectiva feminista, así que en Comando Colibrí también nos parece importante hablarles de consentimiento, de escucha, respeto entre nosotras, cuidados y acuerdos, con la convicción de crear un espacio seguro para todas, no sólo para evitar una lesión sino también porque sabemos que hay batallas que todas libramos a nivel personal y colectivo.

¿Cómo evitarlas o neutralizarlas para no tener que llegar a la defensa personal?
Primero y lo más importante es hacerle caso a tu intuición. ¿Cómo? Poniendo atención a tu cuerpo, saber si estás tensa, cómo está tu respiración, procurar usar todos tus sentidos, observar dónde estás parada y cómo está tu entorno.  Si es una zona que conoces, qué y quiénes están a tu alrededor. Revisa que tus manos estén libres, que no haya algo que te estorbe si tienes que correr o detener lo que sea que quiera hacerte daño de alguna forma. 

Si sentimos que algo no está bien, tenemos todo el derecho y ninguna obligación de justificar si corremos o salimos de un lugar. Si estás en un lugar abierto y sientes que alguien te está siguiendo o te está acechando, puedes ubicar si hay alguna tienda, un super, un mercado, un lugar donde haya más gente y que muchas veces puede darnos una mayor sensación de seguridad, no lo dudes y entra. Ahí quédate el tiempo que sea necesario, si puedes pídele ayuda por teléfono a las personas de tu confianza, a tus amigas si tienen algún grupo de chat o alguien que esté cerca de donde estés y que sepas que sabrá cómo ayudarte o acudirá a tu llamada.

También puedes pedirle ayuda a alguien que esté en el mismo lugar que tú, si estás en una tienda o una parada de autobús, sin que eso implique irte con alguien más si no conoces a esa persona, pero es importante que otras personas sepan cómo te estás sintiendo y lo que está pasando a su alrededor. Al cuidarte y accionar por ti, también lo estás haciendo por otras. 

Si no ves una tienda o algún lugar al que puedas entrar en lo que esperas hasta que te sientas más segura, incluso puedes pararte afuera de una casa y gritar el nombre de alguien para que sepan que no estás sola. 

Si esto te sucede en el metro, metrobús, mexibús o algún sistema de transporte de estos, ahí quédate hasta que te sientas segura de salir y seguir tu camino.

¿Qué es lo que podemos aprender en los talleres?
Herramientas para distinguir, analizar, prevenir y responder de manera efectiva ante las formas de violencia que existen en contra nuestra a través de la práctica de artes marciales, en particular Muay Thai, Kenpo Americano, Jiu Jitsu brasileño y técnicas derivadas del Krav Magá, entre otros conocimientos que forman parte de sistemas de defensa personal. 

¿Qué tipo de mujeres y de qué edad se acercan a sus talleres?
Mujeres cisgénero y trans, en su mayoría jóvenes entre los 20 y 40 años, pero también ha habido alumnas de más de 40-50 años y niñas de 8 a 15 años. En 2018 tuvimos un curso de verano especialmente dedicado a niñas y adolescentes, que esperamos volver a lanzar cuando termine la pandemia.

En un video que tienen viene una frase que me movió muchas cosas: “felicidad a través de la fuerza”. Y si, conocer tu fuerza interior te acerca a la felicidad. ¿Cómo reconocerla?
Reconociendo nuestras habilidades y cualidades, lo que podemos hacer, de lo que nuestros cuerpos son capaces. Cuando dejas salir esa rabia y ese coraje para proteger tu vida, tu integridad, a las personas que amas y por quienes levantamos también las alas, con esa resistencia y fuerza que tienen las colibríes para dar decenas de aleteos por segundo, para defender también tus sueños, tu libertad y tus alegrías.

¿Cómo incide la autodefensa en la salud mental?
Aprender a poner límites, a reconocer las violencias, lo que nos incomoda y daña, es algo fundamental para procurar nuestra salud mental. Además, en los entrenamientos necesitamos concentrarnos y enfocarnos en lo que estamos haciendo, eso nos desconecta del mundo exterior, nos permitimos estar ahí, haciendo lo que sea que en cada sesión necesitamos hacer para practicar las técnicas, eso se vuelve una increíble forma de darle espacio a nuestras emociones, de que nuestros pensamientos no nos sobrepasen y sudamos los malos ratos que cargamos durante el día.

Si alguien quiere ir a un taller de Comando Colibrí, ¿cómo le hace?
Debido a la emergencia sanitaria por la COVID-19, todavía no regresamos a las clases presenciales en la escuela de la CDMX, pero estamos planeando regresar a actividades presenciales a partir de abril, ya lo iremos anunciando en nuestras redes sociales.

Por ahora tendremos una clase especial que se hará de forma virtual el próximo 8 de marzo, estamos muy emocionadas de poder hacerlo. Todos los detalles los daremos a conocer en nuestras cuentas de Facebook, Instagram y Twitter, nos encuentran como “Comando Colibrí”. 

En el caso de la sede en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, nuestra maestra y compañeras de allá muy pronto reanudarán los entrenamientos presenciales. Pueden consultar la información en la cuenta de “Comando Colibrí Lacandona Defensa personal para mujeres”. 

¿Qué es lo que estarán haciendo en el evento del 13 de marzo de Nike?
Una clase básica de defensa personal con dos de nuestras talleristas. 

Entiendo que están llevando a cabo una campaña para poder capacitar a 25 defensoras, activistas y periodistas de América Latina ¿Nos platicas un poco más?
Nuestra campaña “Las Defensoras se defienden” es para recaudar fondos que servirán para capacitar a 25 mujeres defensoras del territorio, de derechos humanos, de los derechos sexuales y reproductivos, activistas y periodistas en la Abya Yala, más conocida como Latinoamérica, en defensa personal integral, ya que en la región se vive una situación alarmante de agresiones en contra de estos grupos de mujeres que defienden a otras y a sus comunidades.

Los fondos también se utilizarán para crear una plataforma digital segura para las participantes, donde se subirán los contenidos del curso.

La campaña pueden encontrarla en la página de donadora: https://donadora.org/campanas/defensoras-defienden o también en nuestras redes sociales.

¿Qué es lo más valioso que te ha dejado formar parte de Comando Colibrí?
La fuerza y confianza que descubrí en mí, aunadas al apoyo, fuerza, afecto y acompañamiento que también encuentro en mis compañeras, mis maestras y hermanas por elección. Llegué a Comando Colibrí con ganas de luchar por mi vida y nuestras vidas, aunque ahora también tengo aún más ganas y la convicción de que tenemos el sueño de vivir y no sólo sobrevivir. En los espacios feministas se habla mucho de encontrar nuestra ‘manada’, pues así yo encontré una bandada de colibríes, de guerreras, con las que coincido en que para cuidar de nuestras vidas hay que hacerlo desde diferentes frentes, pero que nunca, nunca vamos solas.